Nuestra Historia

Ago 26, 2021

Noventa y siete años han transcurrido desde aquella primera frase ”Hagan juego señores” que dio inicio al  Casino Provincial de Mendoza y con ella, una historia rica en anécdotas de experiencias vividas por él.

Fue el 15 de marzo de 1924 cuando cientos de personas de los más exclusivos y aristocráticos círculos mendocinos se dieron cita en un evento  esperado por muchos como fue  la inauguración del edificio del “Casino Social”, emprendimiento que junto  al Hotel Plaza y al Teatro Independencia, formaban parte de un mismo proyecto el cual  tenía como objetivo poner a la ciudad de Mendoza a la altura del crecimiento económico, social, cultural y turístico que estaba produciéndose a principios de la década del 20.

Así, el 4 de octubre de 1923 fue sancionada por ambas Cámaras legislativas la ley N º 832, la cual habilitaba al Poder Ejecutivo Provincial a llamar a licitación para la explotación del hotel y casino, ambicioso proyecto que apuntaba por un lado, ofrecer a los turistas que llegaban a Mendoza, un lugar de confort tanto en el hospedaje como en el entretenimiento y, por el  otro, llegar a los sectores de mayores ingresos económicos de la provincia.

De esta manera, en pleno corazón de la ciudad entre las calles Sarmiento, Chile, Espejo y 25 de mayo – frente a la plaza Independencia-, se levantó un edificio cuya estructura respondía a un estilo netamente francés consecuente a las nuevas ideas respecto al diseño urbano y a las formas arquitectónicas que se erigían por entonces en el país con el fin de superar la herencia española:  mármoles blancos y pisos de mosaico granítico lustrados a plomo, zócalos de raulí, paredes enlucidas en teso y empapeladas  eran cubiertas por bellas e impactantes pinturas y esculturas que enmarcaban la majestuosidad de las salas de juego. Al respecto, el ingeniero Perrone, a cargo de la construcción de la obra, afirmaba que “las líneas del casino son del más puro estilo Luis XVI  y el hermoso pabellón construido es fiel reproducción del Petit Trianon”.

Poco a poco, el Casino de Mendoza fue cobrando relevancia entre los círculos sociales mendocinos, convirtiéndose en un verdadero  lugar de encuentro aún cuando la provincia atravesaba por esos años cambios políticos suscitados por la muerte del gobernador José Néstor Lencinas y la destitución por juicio político del vicegobernador,  que derivó en la intervención del Congreso Nacional. Pese a este impetuoso escenario, Mendoza experimentaba un importante desarrollo y con ello, también  el Casino, crecimiento que al igual que en la actualidad, fue volcado en el propio Estado como fuente de ingresos “para aplicarlos a los servicios hospitalarios, de beneficencia  y de asistencia pública”. El monto fijado para este fin fue del 20% de las “entradas líquidas” del casino durante el término de la concesión.

El 15 de octubre de 1947 en el gobierno de Juan Domingo Perón el Casino de Mendoza pasó a depender de Lotería Nacional y Casinos. Cabe señalar que en los años cuarenta, éste arrojaba ganancias para la concesión que lo tenía.


El 12 de febrero de 1961 y bajo el gobierno demócrata, el Casino de Mendoza pasó a manos de la Provincia.


A partir de la sanción de la Ley N º 5775 del 24 de octubre de 1991, se autorizó la instalación en Mendoza, de salas de juego de banca (casinos) en hoteles de 5 y 4 estrellas, como también en emprendimientos de alta montaña.

Fruto de esta política de apertura impulsada por el gobierno del Dr. Arturo Lafalla, en abril de 1996 se permitió la entrada al “mercado del juego” a empresas privadas, situación que condujo a que el hasta entonces único casino, dejara su tradicional sede de la calle 25 de Mayo el 5 de Abril de 1999 para trasladarse a Godoy Cruz, en las intersecciones de Av. San Martín y Brasil, lugar donde actualmente posee sus instalaciones.

La sanción de la Ley Provincial N º 6362, llevó a que el 1º de abril de 1996, el Casino de Mendoza pasara  a formar parte del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJYC), ente gubernamental creado a fin de administrar, explotar y fiscalizar la  Lotería y la totalidad de los juegos oficiales, tantos propios como foráneos, que se comercializan en la provincia.

Luego de la apertura del casino de la cadena hotelera Hyatt, por vez primera en toda la historia, el Casino de Mendoza comenzaba a competir con la actividad privada  abandonando su antigua posición basada en  ejercer una explotación de carácter monopólico.

Un nuevo Casino Provincial

El 2004 fue sin duda, un año bisagra para la gestión del Instituto Provincial de Juegos y Casinos en el cual  se pudo concretar un ansiado proyecto como fue la remodelación y ampliación del Casino de Mendoza.

Contemplado en diferentes etapas, la primera de ella fue inaugurada 7 de Julio de 2004, presentando en sociedad un  Casino de Mendoza como un espacio en donde la modernidad, el confort y la tecnología de punta iban  acompañados por la excelente atención de un personal capacitado por su trayectoria. En tanto que la etapa final del proyecto de remodelación y ampliación fue inaugurada el 5 de octubre de 2005, adicionándole más y mejores servicios en materia de juego y entretenimiento.  

De esta forma, los casi 5.000 m2 que implicó el nuevo Casino de Mendoza no sólo permitieron que la Mendoza pudiese ofrecer un casino estatal de primer nivel y con características propias que pudiesen dar pelea a la competencia privada local sino que también se tradujo en un aumento significativo en las utilidades líquidas que producía junto al resto de los juegos de azar oficiales que administraba Juegos y Casinos,  dinero que -hasta la actualidad-, es transferido a diferentes Programas de Salud de la Provincia de Mendoza. 

Casino de Mendoza, Patrimonio de todos

El 15 de diciembre de 2010, la Honorable Legislatura Provincial sanciona la Ley N º 8245 en la cual declara como patrimonio de interés social, histórico y cultural tanto al Casino de Mendoza como sus anexos departamentales, Quiniela de Mendoza, Lotería y afines, que integran el Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJYC)  y que conforman el Patrimonio de la Provincia de Mendoza. 

El objetivo de dicha ley fue sobre todo valorar al IPJYC como un organismo netamente mendocino, con una gran importancia para la sociedad a través de los aportes que realiza en ella a partir de las remesas que destina a planes sociales, ayuda solidaria, promoción del turismo, apoyo al deporte, etc.

Encausar el juego para contrarrestar conductas como el juego patológico y el clandestino; generar recursos que permitan ser destinados al desarrollo y cumplimiento de políticas sociales activas en materia de salud, deporte, educación, seguridad, etc., forman parte de los fundamentos que dieron impulso a esta ley  sancionada en diputados y a fin de “defender los ideales filosóficos que sustenta la necesaria presencia del IPJYC en la explotación de los juegos de azar en cualquier sitio y en cada ocasión que fuere menester”.

Ser reconocido por la sociedad por los valores intrínsecos de este organismo gubernamental en una ley en dónde se decrete la importancia histórica, cultural y social de las áreas que forman parte del él, ha permitido no sólo el reconocimiento por el  papel que cumple siendo una institución “mendocina”, sino también  homenajear su  destacada trayectoria la cual ha contribuido fomentar el desarrollo y crecimiento de toda la Provincia de Mendoza.

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